El saco de los dictados

Lista de dictados

El otro día, en medio de una clase, mi carpeta de dictados se desmoronó hasta quedarse en un  un saco. El saco de los dictados…

Ahora, si abandono mis ojos sobre él, relampaguea un géiser deshilachado de rostros sin cara. Durante un segundo, me sumerjo en un torrente de burbujas fantasmales. A veces, palpitan tenuemente, como un champán cansado.  A veces, arrastran su lomo dentro de mis ojos y su viscosa escoria estalla en mi cabeza: uno de esos helados volcanes submarinos ante los que enmudece a borbotones la mirada, entre la fascinación y el escalofrío.

Sí, el tiempo pasa.

 


Así que antes de que se haga añicos, voy a vaciar el saco aquí. Y al estilo web.

La mayoría de los dictados los pensaba sobre la marcha. Algunos días, por cualquier razón, me quedaba el de algún niño y así se fueron amontonando. Casi todos los he ido retocando. Después fueron viniendo los preparados, como uno de palíndromos o varios de versos famosos.

Tengo varios dictados favoritos.

Mi dictado favorito número uno es, claro, el primero que se me ocurrió guardar para otro año.
Este es, también, el primero que dicto en cada nuevo grupo. ¿A quién no le hace cosquillas el tema?
Además, es de los que tiene, no como esos odiosos  a lo: Los jesuitas exaltarían todo lo jesuítico si Eugenia, Sonia y Míriam, con la manía propia de los egoístas… Lol.

En la realidad, solo un dictado tiene título, Apocalipsis. Pero ahora, para que sea más práctico, los titularé.

EJEMPLOS DE DICTADO

Aprendiendo

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